Entrevistas — 20 septiembre, 2014 at 15:39

Alexis Alonso: “El piano es mi droga musical”

Alexis Alonso (Santa Cruz de Tenerife, 1974) no decidió plantearse su trabajo en solitario al piano como uno de los retos más importantes de su carrera artística. Pero el reto está logrado. Se llama El Paisaje (Piano Melodies for Adrián. Vol 1); una realidad musical que sienta su raíz en un precedente dramático.

El piano es el instrumento que concentra la carrera artística de este santacrucero, el que más más alegría le da y con el que ha compuesto este Paisaje. Un trabajo cien por cien intimista, cargado de mensaje y significado para él.

Es, además, multi instrumentista. Toca también la batería, guitarra, bajo y teclados. Compone, arregla y por supuesto toca. El Paisaje (Piano Melodies for Adrián. Vol 1) es su novedad y con ella está recorriendo todo este año parte del mapa nacional, visitando ciudades tan importantes como Madrid y Barcelona, en las que ha cosechado el aplauso de la crítica. Un disco póstumo que dedica a su hijo Adrián y del que desnudamos una parte, la que se puede contar, la que él ha querido contar en esta entrevista.

Anota su próxima actuación: en el Auditorio Teobaldo Power, (La Orotava- Tenerife) el 11 de octubre.

Alexis Alonso tocando el piano

Alexis Alonso tocando el piano

La melancolía es una de las emociones que naturalmente brota al asistir a los conciertos que estás ofreciendo con El Paisaje, o incluso con la simple escucha. ¿Estás de acuerdo?

Yo no lo veo tanto así, porque el objetivo no era tampoco la melancolía sino ofrecer ese sentimiento de amor máximo, ese amor que no tiene límite porque ya no se puede alcanzar más. Evidentemente al haber gente que conoce la historia que hay detrás de este disco, sí que ayuda a que de alguna forma proyecten esa melancolía de la que hablas. Pero incluso cuando estaba componiendo estos temas, solo intentaba sacar lo que tenía dentro, más que por un objetivo definido.

La etapa en la que se compuso este trabajo obviamente no fue la alegría de la huerta, es normal, pero no era mi mi objetivo sacar esas emociones de melancolía y de nostalgia. Sentimientos de tristeza en definitiva.

¡Tampoco lo veo mal eh! La melancolía es un sentimiento potente que todos tenemos. Es cierto que al intentar evocar felicidad desde el punto de vista de una pérdida tan importante, quizás es una consecuencia lógica pero no hay un objetivo preconcebido. Solo el de tratar lo que tenía dentro.

A pesar de que está claro que El Paisaje nace de una tragedia vital para ti (el fallecimiento de tu hijo), ¿Surgió de manera natural o te lo propusiste en plan terapéutico? 

No, no, no. No fue pensado como búsqueda ni como terapia. Los dos primeros meses prácticamente no toqué nada y, de hecho, me costó arrancar. Me costó ponerme en funcionamiento, pero algo dentro de mí, me decía que ése era el camino. La verdad que no he buscado grandes explicaciones sobre esto. Surgió de manera natural.

De alguna manera, tú intuyes que esa es la dirección que tienes que seguir y es como si piensas que la vida te dice “tienes que hacer esto”, pero quizás hasta puedo decir que esto llegó a mí de manera providencial. Empecé poco a poco y se desarrollaron las cosas de una forma lenta pero segura.

La idea de hacer un solo de piano y un disco así no era una idea preconcebida, pero sí desde hacía tiempo quería hacer algo parecido. Adrián me ayudó a hacerlo. Antes quise hacerlo, más bien como hobbie, pero no me lo tomaba en serio.

Con lo sucedido tenía mucho tiempo a mi disposición. Creo que lo empleé bien.

¿Te obcecaste?

Creo que no. Yo tiendo naturalmente a la composición. Creo que se me da bien, o tengo facilidad, por eso me salen muchas cosas. En esa etapa, al estar tantas horas al día tocando, entre 5 o 6 horas al día a lo bestia, pues claro, salía de todo.

Yo al lado del piano siempre tengo un cuadernito donde voy apuntando las composiciones o las voy grabando según salen y, claro, son pequeñas ideas que vas anotando en todo momento y las sigues desarrollando.

Surgían muchas cosas interesantes e iba armando un puzzle. Hubo algunos temas que surgieron muy directos, prácticamente todo fluyó muy rápido y otros retomando mucho, analizando, componiendo en definitiva.

Pero no fue algo con premeditación, o seguir el consejo “ponte a tocar, será tu mejor terapia”.

¿De dónde surge el nombre que le has puesto, El Paisaje?

Era un nombre que yo tenía pensado para un disco solo de piano. Hacerlo de antes de que pasara todo esto. Ya me gustaba el nombre para ese disco es decir, el nombre no está en absoluto relacionado con el suceso.

Montaje de distintas escenas sobre Alexis Alonso para El Paisaje

Montaje de distintas escenas sobre Alexis Alonso para El Paisaje

En mi cabeza, cuando yo me imaginaba lo de El Paisaje como nombre, pensaba en algún lugar físico (como cuando vas de vacaciones y tienes un recuerdo mágico e idílico). Después pasó esto y ahora parece que todo está relacionado, pero no es así. De hecho, la portada es un dibujo de mi hijo Adrián que hizo con mi hermana y con sus manos. Cuando terminé el disco, parece que todo se fue colocando y entonces ya lo que era simplemente un nombre que me gustaba para el disco que yo tenía a la cabeza, lo llevé a la práctica pero basado en otra historia.

Quizás el nombre era lo único que estaba antes de que pasara todo lo demás.

Dime algo que recuerdas, algún mensaje al final del debut de El Paisaje en Tenerife, que te llegó mucho. Algo que te sorprendiera.

Me sorprendió cuando habían pasado algunas horas del final del concierto, recibir mensajes -medio literarios algunos- en los que me contaban que habían visto algo tan descomunal y algo tan hiper sensible que pensé inevitablemente, “joder, pues sí que les gustó”.

A la gente le llegó al alma y todo fue muy sincero, los aplausos, los abrazos, la calidez. Las personas que fueron ese día lo disfrutaron a tope. Lo puedo garantizar.

Cuando presentas un trabajo, siempre tienes la esperanza de que eso mismo pase, pero nadie te lo asegura. Yo veía la reacción de la gente tan apasionada que me sorprendió mucho y me llegó por supuesto. No podía sino dar las gracias muchísimas veces mientras se iba desarrollando el concierto.

Ha sido todo una gran recompensa, porque llevaba tanto tiempo trabajando en este proyecto, y claro, ver que gusta y hay un feedback tan bueno es una sensación fantástica. Es como si te completase el alma.

Este proyecto, con tantas horas al piano, supongo que ha eliminado tus barreras como pianista.

Es cierto que mejoras el nivel bastante, aún así los músicos y más cuando estamos hablando de jazz somos autocríticos y algo paranoicos.

Siempre pensamos en lo que se puede mejorar más. Pero bueno eso forma parte de nuestra condición como ser humano, ¿no? Yo al menos no quiero estar satisfecho con lo que hago ahora sino que siempre quiero mejorar un poquito más.

¿Cuál de las composiciones de El Paisaje es la que más te gusta?

Lo tengo claro: ‘By Réquiem by’. Ese tema salió solo. Salió fluido y cuando toco ese tema sí que estoy conectando directamente con mis recuerdos, y sí es melancólico, ahí sí.

Tu formación musical reside en el jazz y el rock, según he leído en otras entrevistas. ¿Qué otros estilos son tu devoción?

Al margen del jazz y el rock, me gustan grupos que mezclan el folk como The Waterboys. Me apasiona la música clásica y estoy intentando algún tipo de technopop incluso. Pero lo que consumo a diario es básicamente jazz y rock.

Tampoco soy una persona demasiado excluyente con la música. Creo apreciarlo todo.

De niño escuchaba boleros. Mi padre tocaba y toca la guitarra y acostumbraba a escuchar a gente como Los Panchos. No tiene nada que ver con lo mío pero lo escucho y me agrada.

Musicalmente, has estado en soledad y en grupos. ¿Cómo se está mejor?

Todo tiene sus pros y contras. En las bandas hay una camaradería, un compartir la responsabilidad que mola. Se respira la visión de equipo. En la música, como en la vida, hay etapas y aunque sigo formando parte de Siglo XXI y en proyectos importantes que también han tenido bastante repercusión, la soledad y el equipo no se retroalimentan. Lo que te da una situación no te la da la otra y viceversa.

También es cierto que en mi caso este trabajo es muy personal y sentía que tenía que hacerlo solo. Es como una cruzada de uno contra el mundo que solo en este caso podía ser así. Cuando las cosas empiezan a tirar hacia delante te dan mucha mucha motivación personal.

En la banda hay más risas, la responsabilidad es compartida, todo el foco no está en ti y eso tiene encanto. Lo veo diferente.

¿Lo de ser multi instrumentista da más dinero en el negocio de la música?

Yo he trabajado mucho tiempo en un estudio de grabación y muchos clientes vienen precisamente a que yo les arregle los temas, les escriba la armonía, e incluso toque los temas. Soy rentable en ese sentido porque solo me tienen que pagar a mí.

En las formaciones Siglo XXI y Mayday tocaba la batería, un instrumento que también me encanta. El coqueteo con guitarra y bajo, al llevar muchos años, adquieres un nivel que te permite desarrollarlo.

De todo eso, viene lo de multi instrumentista, pero he tenido suerte que se me ha dado también. Tengo esa capacidad musical, pero no viene de niño o adolescente ese deseo de “yo de mayor quiero ser multi instrumentista”.

Y sobre lo del dinero jajaja…

Dices que “el piano te hace sentir feliz, vivo y que necesitabas esa soledad con el”. ¿Qué recuerdo te viene de la primera vez que viste o sentiste un piano?

Yo cuando era pequeño tenía un órgano grande en casa, le daba uso y estudiaba. No a lo bestia pero sí me gustaba mucho. Cuando empecé a trabajar de músico, incluso con el rock, siempre me gustó muchísimo el piano, y cuando ya empecé con el jazz tenía claro que era el instrumento con el que tenía que centrarme.

Flipaba con su sonoridad y era un gran vehículo para yo expresarme. Realmente, el piano ha sido como una droga musical hasta darte cuenta que es el camino. Es un proceso de muchos años comprender todo eso.

Empezó siendo un instrumento que me gustaba mucho y al que le dedicaba tiempo. Poco a poco se convirtió en el instrumento principal que quieres trabajar y luego ya, de una manera especial, quieres que sea tu expresión.

El piano siempre ha sido un instrumento fundamental en la composición de bandas sonoras (BSO) míticas. ¿No te interesa esa rama de involucrarte en la composición para cine? 

Cuando haces una banda sonora para cine, el principal objetivo es que el director se quede satisfecho con la banda sonora y eso sirva para que la película gane premios. Bajo mi punto de vista, esto último no siempre va unido a la calidad musical ni a la belleza de las obras, sino a requisitos como que tenga ritmo, un aire retro, generar miedo… y en Canarias no es que haya una producción cinematográfica tan prolija.

He podido hacer unos trabajitos pero sin ser ni parecerse a trabajos en los que haya una repercusión mucho mayor para que se estrene en salas de toda Europa.

De todos modos por muy buen trabajo que tú hagas, existen bandas sonoras que no lucen. Cumplen simplemente una función. Está claro que no es lo mismo hacer Memorias de África que Los Vengadores por decir algo.

Alcanzar una banda sonora que luzca porque está relacionada la película con los sentimientos y emociones que transmite la música que se ha hecho para ésta, es muy complicado.

Hay compositores canarios que sí han optado por esos circuitos achacando precisamente que el trabajo de músico debe ser aperturista hacia todos los frentes que se puedan abrir en el camino.  

Pienso de alguna manera que si hubiera optado por aquello no tendría esto. Así de sencillo quizás. Aunque comparto esa idea aperturista. El mercado para el músico no es sencillo. Yo no suelo cerrarme puertas así que evidentemente si alguien quiere hacer una banda sonora y me ofrece, yo encantado de hacerlo, pero sé que es complicado. Además, el cine es muy caro. Hay muchas ideas y proyectos. Los directores vienen siempre muy emocionados con miles de ideas y después la economía actual te da una bofetada y te pone en tu sitio. Es difícil llevar esos proyectos adelante.

Yo siempre los admiro mucho y llevan mucha responsabilidad sobre sus hombros. Ellos ven esas películas, esos cortos o largometrajes comos si fueran prácticamente sus hijos, es decir un trabajo enorme y descomunal. Que eso después no tenga una proyección adecuada, que es lo que pasa casi siempre, es una lástima.

Terminamos con algo que te gustaría hacer en el futuro, a pesar de que no esté ni siquiera bosquejado y sin fecha. 

Para Volumen.2 Piano Melody for Adrian, he pensado muchas veces que no quería un solo de piano, sino acompañarlo por otros instrumentos, un saxo o trompeta. Me molaría 2 o 3 colaboraciones y eso lo quiero hacer.

Tampoco descarto la idea de formar un trío y ofrecer otra visión. Son cosas que a uno le apetece hacer y sabe que las hará pero no sé cuándo. Siempre hay proyectos paralelos. He compuesto en este tiempo también para cuartetos y quintetos.

 

Una entrevista de María Ameneiros (@Ameneirosm)

Las fotografías que has visto en esta entrevista son de Aarón S. Ramos

 

Los comentarios están cerrados