Entrevistas — 15 febrero, 2014 at 21:00

Conciencia Urbana: “Somos millonarios en sonrisas”

Escuchan música muy distinta. Pedro es la conciencia y Adán aporta el rollito urbano. Pedro es de El Hierro, de Sabinosa, y Adán de Gran Canaria, de El Tablero, pero sus caminos se cruzaron en Madrid, donde saltó la magia de la conciencia urbana. Pedro pone la melodía que Adán convierte en letras improvisadas en unos pocos segundos. Amantes de cada uno de los vagones del metro de Madrid y de los millones de sonrisas que han fabricado en ellos, ahora preparan su propio disco, que se llamará Fabricando Sonrisas, y con el que prometen alegría y buen rollo para todos.

Fotograma del vídeo 'Fabricando Sonrisas'

Fotograma del vídeo ‘Fabricando Sonrisas’

Las sonrisas se cotizan tan alto hoy en día que parecen imposibles. Lo que hacéis en el metro otorga unas décimas de segundo de protagonismo a las personas que comparten ese vagón de metro absolutamente absortas en su libro, dispositivo móvil o aisladas con sus auriculares. ¿Podemos decir que para Conciencia Urbana es un reto diario arrancarle una sonrisa a los que se resisten?

Pedro: Es difícil arrancarle una sonrisa a la gente, pero en el momento en que lo logras la sensación es maravillosa. Date cuenta que cada uno va siempre con una especie de barrera y romperla es complicado. Cuando empezamos a cantar, hay un momento súper especial que es el momento en el que tú nombras a otra persona, haces que la otra que lo está escuchando la mire, y en ese momento rompes la barrera entre esas dos personas y creas un circuito de sonrisas recíprocas. Al final, el vagón termina contaminado y terminamos sonriendo unos a otros. Es lo bonito realmente.

Adán: Lo importante sería que las personas no necesitaran esos dos segundos para sentirse mejor. Cada uno es protagonista de su historia y lo que necesita es recalcarlo. Somos especiales cada uno. Incluiremos en nuestro disco, un tema que se llama ‘Gracias’, con el que precisamente damos las gracias a ese panadero que te tiene el pan calentito a primera hora, a ti que estás con la grabadora ahora dándonos este momento de complicidad, al taxista que te lleva. Todos somos clave.

Nos hemos olvidado de dar las gracias, nos hemos olvidado de decir “hola buenos días”, dar un abrazo o incluso cuando te dicen algo bonito, miedo a llorar porque piensas ¡coño, si lloro y me abro igual me llevo un palo! Eso no es inteligente. Hay que sacar los sentimientos. Hoy, ahora, es el momento de cambiar.

¿Cómo nace la idea de Conciencia Urbana?

Pedro: Cada uno tenía su propia trayectoria en un campo distinto, pero bueno nace por una necesidad de público más que de una necesidad económica, -porque la mayor parte de los artistas que bajan al metro lo hacen por pura necesidad-. Nosotros teníamos la necesidad de público, esa necesidad de entrar en un sitio y convencer a la gente de que lo que estás haciendo es bonito y que sonrían. De alguna manera a mí me faltaba algo y el día que conocí a Adán sentí algo especial. Me dijeron, “mira, él es canario”, y sobre la marcha le dije “venga, vamos a tocar algo juntos”, y así fue.

Adán: Los canarios cuando estamos fuera actuamos diferente, vemos a otro canario y nos emocionamos mucho. Á mí me pasa muchísimo en el metro, cuando alguien te pregunta ¿eres canario?, y te dicen sobre la marcha ¡pues sácate una foto conmigo! Parecen tonterías, pero realmente somos más cálidos, recuperamos esa sonrisa cuando vemos a otro canario, y no hace falta fabricar la sonrisa. La de nosotros viene de fábrica.

Sorprende muchísimo la capacidad de improvisación que tenéis. Sin duda, es vuestro fuerte.

Adán: En esa capacidad influyen varias cosas, y una de ellas es que en Canarias está el punto cubano, el repentismo y de ahí aprendes un poquito. Son las propias raíces que uno lleva. También recuerdo que cuando era pequeño veía el sábado fiesta de Televisión Española y me influyó muchísimo Moncho Borrajo. Aprendí mucho de ese hombre. Me llamaba la atención. Yo quería hacer como todo lo que veía en la tele.

De hecho, fueron a un programa a dar una sorpresa a Moncho Borrajo.

Querían darle una sorpresa en un programa de la tele y nos llamaron a nosotros, que somos un rollito como él, moderno. Y nosotros súper agradecidos de mostrar al maestro de la improvisación lo que sabemos hacer.

Con tanto vídeo procedente de los vagones, ustedes no han tenido que ir a los medios, más bien los medios han ido a ustedes, ¿no?

Pedro: Fueron ellos quienes acudieron a nosotros. No dejaba de sorprendernos cuando nos llamaron de El Hormiguero. A partir de ahí ya explotó todo y han venido muchísimos otros programas.

Adán: La explosión fue precisamente eso, que nos llamaron de Canarias haciéndose eco de la noticia, luego nos llamaron de tres programas gordos del Grupo Prisa. Nos decantamos por El Hormiguero y ahí fue ya cuando terminó por explotar. Muchos artistas pagarían por ir a ese programa. A nosotros nos llevaron y nos trataron como a uno más. Eso fue precioso y ahí seguimos teniendo el contacto con todos ellos.

Lo que buscábamos era eso fabricar sonrisas, ya da igual si las fabricas en un vagón, a través de la radio, si lo haces en un acto solidario, en un hospital. Lo primordial para nosotros es hacerlas.

Cuando un video de Youtube tiene más de 2 millones de reproducciones significa que eso ha despertado algo en la gente. Y todo eso significa que algo, lo que saben hacer, está llegando a la gente. 

Pedro: Mira el día de ese vídeo que dices, no sé decirte cuál sería la clave del éxito, pero yo recuerdo que estábamos muy contentos. Cuando tú haces un vídeo y piensas en que eso tiene que llegar a todo Dios, igual no te sale porque solo estás concentrado en eso. Nosotros estábamos super relajados y muy bien, con muy buena gana. Entramos al vagón y lo estábamos pasando de maravilla, queríamos que la gente disfrutara. Por nuestra parte, no estábamos atados a nada. Solo pendientes de que la gente sonriese.

Adán: Cuando yo necesito una sonrisa, él me la fabrica y si es al contrario se la fabrico yo. Partiendo de ahí, ese día y con ese vídeo fueron los viajeros, los internautas y los periodistas los que lo han hecho todo. Las sonrisas que nosotros hemos logrado es lo que nos ha cambiado la vida. Vamos al metro con la intención de que queremos pasarlo bien. Nos da igual si recogemos algo económico. Ya somos millonarios en sonrisas. Lo demás es secundario, porque pasártelo bien trabajando es impagable.

Hablando en términos económicos, ¿se puede vivir de pasar la gorra?

¡No! De pasar la gorra no se puede vivir. Yo me lo paso bien pero hablemos claro, no se puede llegar a final de mes. Lo que sí nos hace vivir son los conciertos, los contactos que uno va teniendo para hacer cualquier bolo. De todo este movimiento, que es grande, hemos cogido mucha fuerza y de eso vive Conciencia Urbana.

Hablemos del disco que viene calentando motores.

Adán: Ya antes de los programas y del boom mediático, la química que había surgido entre nosotros como dúo y como amigos, hizo que hubiese un proyecto en mente, en plan “tenemos que hacer algo, lo que nosotros sentimos plasmarlo en un disco, canciones que evoquen alegría y optimismo”. Todo este boom ha acelerado el proceso y tuvimos que decir ya, “venga tenemos esta idea y ninguna excusa para no hacerlo”.

El título aún no lo tenemos, sabemos que el disco va a ir en la línea de fabricar sonrisas. Hay canciones que son de amor, en las que tratamos incluso de evitar los famosos ‘te quiero’ y ‘te amo’, porque a veces no son necesarias. El disco es pura poesía, música para tus oídos.

La idea es que te levantes por la mañana y que de la pregunta ¿qué me apetece escuchar para motivarme? que todas esas emociones positivas que uno necesita, estén presentes. Todo eso intentaremos darlo.

¿Qué sello discográfico producirá el disco?

Pedro: Hemos hablado con varios pero todavía no hemos cerrado nada.

Adán: Sinceramente, nos han llovido ofertas pero buscamos una empresa que siga nuestros principios. Una de nuestras exigencias por ejemplo es seguir en el metro, tiene que ser una cláusula bien visible, porque eso es CU. Lo que sí sabemos es que este disco va a salir sí o sí, con una grande o una pequeña detrás. La música es libre y la música tiene que llegar. Si la música se hace con el corazón, la música llega. Da igual si es un sello u otro. ¡Al final, saldrá!

Sigo pensando que no hay nada como salir a la calle y hace sonreír a la gente. Eso es una publicidad que se te queda grabada. Queremos hacer un disco muy sencillo y en el que no hayan 70 instrumentos en una canción. La música que ha funcionado ha sido esa realmente, la de la guitarra. Con tanto arreglo, ya no sabe uno ni lo que hace o lo que le gustaba hacer. Buscamos algo más natural, no tanto efecto en la voz, y en cuanto a la promoción queremos lo mismo, algo más natural y sencillo.

Haremos lo que tengamos que hacer, si hay que ir a la Puerta del Sol, cargar con los discos a la espalda y venderlos, pues nos ponemos a ello.

El vídeo de Fabricando Sonrisas es muy natural, tal y como son ustedes. ¿Lo hicieron a conciencia?

Pedro: En principio seguiremos la misma línea. Depende de las canciones. Igual puede haber alguna canción que te exija mucho más, algo más elaborado o actual pero siempre en la misma línea.

Adán: Lo primordial es que se te quede el mensaje, no el vídeo en sí. La productora que nos hizo el vídeo nos ofreció el tener maquilladoras, iluminación, atrezzo. Y nosotros dijimos que no, que preferíamos la naturalidad en todo momento. Llevamos las mismas ropas que llevamos habitualmente y nada de atrezzo. Eso es Conciencia Urbana.

La canción está trabajada en cuanto a la producción pero todo lo demás es natural. Incluso en el vídeo se ven varios de nuestros shows. Uno dentro de un vagón y otro en la calle, para captar esa sonrisa. Lo único que buscamos en nuestro armario el día del videoclip fue nuestra mejor sonrisa.

Antes de Conciencia Urbana, ¿qué había en la vida de Pedro y Adán?

Adán: Yo siempre fui Adán Latino y sigo siéndolo. Mi vida siempre ha ido amarrada a la música. He estado con grupos, luego estuve en solitario, pero mi vida dio un giro absoluto cuando conocí a Pedro Aldimayo y se formó CU. Formados ya, pensé, ¿qué quiere escuchar la gente y qué es lo que me divierte?

Pedro: Yo también siempre me he dedicado a la música. Tengo varios discos editados. Formé parte del grupo Malpaso y después saqué un disco en solitario. También me pasó lo mismo cuando conocí a Adán. Pensé “lo que quiero es esto, porque es lo que me hace inmensamente feliz y eso que es relativamente poco tiempo que nos conocemos, porque Adán es incordioso (Adán asiente, pero corrige, “soy hiperactivo”).

Adán: CU nace precisamente de nuestros dos perfiles. La conciencia (que es Pedro) y la parte urbana que soy yo.

Cuentenme algo sobre sus gustos musicales.

Adán: Pues son completamente distintos. Mi rollo es más americano. Un rap underground, grupos españoles que me han gustado, pero lo que me gusta de verdad es el sonido underground. Me gusta también escuchar música española. Me gusta Nino Bravo, Jay Z, Marc Anthony. Me gusta todo, The Beatles, música clásica.

Yo creo que la música cuando es buena, estás casi obligado a que te guste. A mí me gusta todo lo bueno. Pero en este punto, te voy a decir algo que no me gusta, y es la música que incita a que la mujer se sienta degradada. Con esa música sí que no me siento cómodo, porque creo que en un tipo de canción así si eres capaz de crear una melodía de esa manera, también eres capaz de pararte un segundo más y saber que le estás haciendo daño a la gente con esa canción.

Pedro: Yo me inclino más por el blues, BB King y la música latina también. Soy muy forofo de Rubén Blades y Juan Luis Guerra. Con el folclore pasa lo mismo, soy de El Hierro y nací escuchando a Valentina la de Sabinosa.

¿Un canario es profeta en su tierra?

Adán: En Canarias somos muy de lo nuestro. En otras partes, nadie es profeta en su tierra, pero en Canarias sí. Otros músicos de otros lugares tienen que salir de su tierra y triunfar. La gente escucha música en Canarias y enseguida le brota la sonrisa. Eso es bonito y es cultura.

Pedro: En mi pueblo por ejemplo todo el mundo tocaba la guitarra, aprendimos a tocar la berlina, la mazurca. El folclore te permite tener conocimientos básicos de música que después quieres ampliar.

¿Creen que algún día dejarán de ir al metro? 

No queremos dejar el metro, aunque lleguemos a lo más alto (que en estos días es complicado). Queremos seguir yendo al vagón y seguir llevando la música. Seguiremos yendo.

Adán: Incluso si salen otras oportunidades y nos tenemos que ir fuera, a Latinoamérica o fuera, intentaremos salir a la calle para darle a la gente lo que quiera. Nosotros sentimos esa necesidad. Cuando uno tiene un don, ese don se convierte en una obligación y nosotros tenemos la obligación de salir a la calle y alegrar las caras de la gente. Sea en el metro, sea en un esquina o donde sea.

Conciencia Urbana en el evento solidario 'Amigos de Vitolo' (fuente: Rach Velázquez)

Conciencia Urbana en el evento solidario ‘Amigos de Vitolo’ (fuente: Rach Velázquez)

Fuimos a Canarias, porque fuimos invitados por el evento ‘Amigos de Vitolo’ y, ya ves, no había metro, pero fuimos al tranvía porque también allí sentimos esa necesidad.

Pero nos escriben desde todas las islas. Desde Gran Canaria nos escribe mucha gente en el twitter y nos dicen que “subamos a la guagua”.

 

Finalicemos con alguna anécdota especial en el metro, que las tendrán al por mayor.

Adán: Una vez dentro de un vagón un niño le dijo al padre “Papá, para Reyes quiero tener una gorra como la de él (señalando a Adán)”, el padre le preguntó que ¿para qué? y le dijo, “para rapear como él”. Me recordó a mí porque yo de pequeño quería hacer de mucha gente. Copiaba todo lo que me gustaba.  Eso fue hermoso así como tantas personas que salen llorando de un vagón y nosotros corremos detrás de ellos para hablar.

Pedro: Yo me quedo una vez con una chica que estaba en un vagón con una tristeza tremenda, se le notaba por todos lados. Adán le dijo en un momento de la actuación, “mira, pase lo que pase, todo va a salir bien”, y la chica se echó a llorar. Salió del vagón, nos acercamos y fuimos a hablar un poquito con ella. Pero la gente está cerrada a contar sus cosas y miserias. Esta chica sonrió pero se le saltaron las lágrimas y después se marchó.

Yo creo que ella no nos conocía y al tiempo, nos dejó un mensaje en uno de los vídeos que tenemos en YouTube, con unas líneas que no se nos olvidan, referentes a que le cambiamos su forma de ver la vida en aquel momento.

Todos los días nos llegan mensajes de cariño, de lo bien que le hacemos a mucha gente. A nosotros con que cambien su cara, se nos alegra el alma.

 

 

 

 

 

 

 

 

Los comentarios están cerrados